martes, 9 de febrero de 2021

TEMA 3.3.4.1 EJEMPLO DE OLIGOPOLIO

El sector de las operadoras de móviles en España, de acuerdo con las estadísticas de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones, se distribuye de la siguiente forma (año 2010):

Las tres primeras empresas absorben más del 94% de las ventas del mercado español, con un servicio homogéneo. Como consumidores observamos la interdependencia entre las empresas típica del oligopolio: cada vez que una compañía saca tarifas más bajas, las otras responden con ofertas similares para no perder ventas. Movistar ejerce un cierto liderazgo, debido a las ventajas de pertenecer a Telefónica, empresa española que disfrutó del monopolio de la telefonía fija. Sus competidores directos son ambos de capital extranjero, inglés en el caso de Vodafone, y francés en Orange.

Otro ejemplo es el de los navegadores web, cuyo mercado presenta la siguiente estructura:

En este caso el protagonismo de Internet Explorer es claro, con más del 50 por ciento de cuota de mercado. Sin embargo, es un sector que ha evolucionado desde una situación de monopolio del navegador de Microsoften los años 90, hasta el oligopolio actual.

DUOPOLIOS: LA LUCHA POR EL CONSUMIDOR

Aquí tenemos un enlace sobre la guerra entre algunos duopolios muy conocidos: Mac vs. Windows, McDonald vs. Burger King y Coca-Cola vs. Pepsi: 

TEMA 3.3.4 OLIGOPOLIO

Este tipo de mercado se caracteriza por la existencia de pocas empresas que interactúan entre ellas estratégicamente. La interdependencia estratégica significa que las decisiones que toma cualquiera de las empresas afecta a las demás, ya sea la decisión sobre el precio o sobre la cantidad producida del bien.


Otra característica es la existencia de barreras a la entrada, bien por razones tecnológicas (menores costes) o estratégicas. En cuanto al producto, puede ser tanto homogéneo como diferenciado.



En los oligopolios no siempre el mercado se reparte por igual entre las empresas que lo forman. Con frecuencia una de ellas es más grande y posee una cuota de mercado significativamente mayor que las demás. Se habla entonces de oligopolio con una empresa líder, que establece el precio, y empresas seguidoras, que aceptan ese precio.



Un caso particular es el duopolio que, como su nombre indica, son sólo dos empresas las que se reparten la tarta del mercado. 



El resultado al que conduce una industria oligopólica es similar al del monopolio, si bien el beneficio extraordinario es menor: el precio de venta es superior y la cantidad producida menor que en competencia perfecta, pero no tanto como en el monopolio.



El oligopolio es muy frecuente en la realidad económica. En numerosas industrias, como la fabricación de aluminio o acero, los productos farmaceúticos, los automóviles, los electrodomésticos, el refinado de petróleo, y un largo etcétera, nos encontramos con un puñado de empresas que controlan el mercado mundial. Otro tanto ocurre con la prestación de servicios como las finanzas o las telecomunicaciones.


También existen duopolios en algunas industrias: la fabricación de aviones comerciales (Airbus y Boeing), los refrescos de cola (Coca Cola y Pepsi) o los establecimientos fast food de hamburguesas (McDonald y Burguer King). En todos estos ejemplos, el duopolio domina más del 85% del mercado mundial.


La colusión en el oligopolio




Un problema asociado con el oligopolio es la colusión entre las empresas que lo forman: se ponen de acuerdo, explícita o tácitamente, para mantener los precios altos o para reducir la producción, con el objetivo de aumentar sus beneficios extraordinarios. Cuando esto ocurre, las empresas cooperan en vez de competir, y actúan como un verdadero monopolio, consiguiendo el máximo beneficio extra. 



Si el acuerdo al que llegan las empresas del oligopolio es explícito y formal, se habla de cártel. La multinacional De Beers, que controla la producción y comercialización de diamantes a nivel mundial, es un ejemplo de este tipo. También lo es la OPEP, aunque en este caso se trata de países productores de petróleo y no de empresas.



La colusión no está permitida legalmente en la mayoría de los países, pero existen múltiples ejemplos de casos reales que indican que, a pesar de las multas impuestas, las empresas siguen practicándola. En otros casos resulta muy difícil demostrar la existencia del acuerdo, debido a que es tácito. El incentivo de la mejora del beneficio tiene la fuerza suficiente para justificar esta conducta perjudicial para los consumidores. A. Smith ya hablaba de ello en La Riqueza de las Naciones:



    "Las gentes de la misma industria rara vez se reúnen, aunque sólo sea con fines de celebraciones y fiestas, sin que la conversación acabe en una conspiración contra el público o en alguna maquinación para elevar los precios" 

TEMA 3.3.3 EL MONOPOLIO

La máxima imperfección se alcanza en el monopolio, cuando una sola empresa controla todo el mercado. La ineficiencia social, por tanto, también es máxima: el monopolista logra el mayor beneficio extraordinario posible, al establecer un precio elevado que, como hemos visto, implica una menor cantidad de producción. Los consumidores, por su parte, pagan el mayor precio posible, y al restringir las empresas la producción, un mayor número de consumidores quedan fuera del mercado por no poder, o no querer, pagar un precio tan elevado.  Todo ello en comparación al mercado ideal, la referencia teórica que utiliza el análisis económico. 

El resultado ineficiente del monopolio, que incluye costes medios de producción por encima del mínimo, ha llevado a la mayoría de los países capitalistas a establecer algún tipo de regulación o ley antimonopolio que impide la formación de mercados de este tipo.

No obstante, en ocasiones se permite la existencia de monopolios por razones como las siguientes:



  • Las condiciones tecnológicas hacen que existan economías de escala contínuas en relación al tamaño de la demanda del mercado. En este caso se habla de monopolios naturales y es más eficiente económicamente la existencia de una sola empresa, que es gestionada por el Estado o regulada por éste. La distribución de electricidad, agua o gas son ejemplos de esta estructura.
  • El Estado concede un monopolio temporal a una empresa privada que ha patentado una innovación, permitiendo que obtenga un beneficio extraordinario para amortizar el gasto realizado en investigación y desarrollo del producto (I+D+i). Un ejemplo lo constituye la industria farmaceútica, con concesiones exclusivas que suelen durar hasta 20 años.

El modelo del monopolio en sentido estricto, con una sola empresa en la industria, no es frecuente en la realidad, salvo en los casos descritos. Pero sí existen situación próximas, con empresas que poseen cuotas de mercado del 80 por ciento o incluso más. El caso de Microsoft, la empresa de Bill Gates, es paradigmático, y ha sido llevada a juicio en varias ocasiones por prácticas monopolistas. Y a pesar de las multas impuestas, actualmente sigue manteniendo una posición dominante en el mercado de sistemas operativos, tal como indica el gráfico del reparto de cuotas de mercado a nivel mundial:



Por otra parte, y al margen de las grandes empresas, existen situaciones de pequeños monopolios: el servicio de bar dentro de un avión, el área de servicio de una autopista de peaje, o el único chiringuito de una playa apartada. En todos estos casos, los consumidores comprobamos cómo los precios son bastante más altos que fuera de esas áreas.



Las características del monopolio son las contrarias a las que hemos visto para la competencia perfecta: poder para fijar el precio del monopolista (precio-decisor en vez de precio-aceptante), producto único, información imperfecta, y existencia de barreras de entrada al mercado.




Una de las características que más influyen en la estructura de un mercado son las llamadas barreras de entrada al sector, que en el caso del monopolio son tan elevadas que hacen muy difícil la entrada de nuevas empresas.



lunes, 8 de febrero de 2021

TEMA 3.3.2 LOS MERCADOS IMPERFECTOS

Los mercados reales no cumplen con las condiciones del modelo descrito de competencia perfecta, y por ello se les denomina mercados imperfectos.
Algunos mercados, como el de ciertos productos agrícolas homogéneos (los cereales, por ejemplo) o la venta al por menor de bienes o servicios estándar, se acercan bastante al ideal del mercado perfecto, pero son una minoría dentro del enorme entramado de industrias que forman el sistema económico y no son, por tanto, representativos.


La realidad económica, por el contrario, se define por la existencia de grandes empresas con elevado poder de mercado, que consiguen a través de estrategias como la diferenciación del producto mediante marcas, o mediante ventajas como las economías de escala.



La imperfección de los mercados conduce al establecimiento de los precios por encima del coste marginal de las empresas. Y el mayor precio respecto a la situación de competencia perfecta, determina una menor cantidad de producción al enfrentarse con una demanda decreciente.




El poder para fijar los precios convierte a las empresas en precio-decisoras, en contraposición a las empresas competitivas, que son precio-aceptantes. La consecuencia de todo ello es que las empresas consiguen beneficios extraordinarios, mientras que los consumidores salen perjudicados al tener que pagar un precio más alto.



La eficiencia social descrita para la competencia perfecta se convierte en ineficiencia en este tipo de mercados: las empresas no producen al menor coste medio posible ni venden al menor precio. Por el contrario, suben los precios, tomando el poder en los mercados en detrimento del consumidor, que pierde su soberanía.


Por otra parte, la evolución histórica de la empresa capitalistamuestra una tendencia hacia el crecimiento mediante la concentración empresarial, a través de fusiones o adquisiciones de empresas. La consecuencia es la existencia de empresas gigantes con enormes producciones y número de trabajadores, a veces mayores que algunos países. Por ejemplo, Wallmart, la cadena de supermercados más grande del mundo, en el año 2010 facturó 408.214 millones de dólares y obtuvo un beneficio de 14.335 millones, con más de 1.800.000 empleados (Fuente: Fortune-500). Y el proceso de crecimiento empresarial continúa, transformando cada vez más mercados en estructuras cercanas al oligopolio.


La siguiente imagen muestra las consecuencias de ese proceso de crecimiento y concentración empresarial en el sector de la alimentación, bebidas y productos de higiene y limpieza a nivel mundial. Observa la gran cantidad de marcas que posee cada gran empresa y las relaciones existentes entre ellas (pincha en la imagen para verla ampliada):

En el anterior epígrafe se clasificaron los mercados imperfectos en tres categorías: monopolio, oligopolio y competencia monopolísticas. Sin embargo, estos modelos obedecen a una categorización teórica que facilita su estudio, pero no recoge todas las posibilidades. Así, a la hora de analizar un mercado real concreto no se trata tanto de identificarlo con una estructura determinada, sino descubrir a cuál se parece más.   
No obstante, a continuación se analizan los modelos de mercado definidos por la teoría económica, ordenados de menor a mayor grado de competencia o, dicho de otra forma, de mayor a menor poder de mercado.


        El monopolio

        El oligopolio

        La competencia monopolística

TEMA 3.3.1 LA COMPETENCIA PERFECTA

El modelo de competencia perfecta se corresponde con un mercado ideal, cuyas características son tan estrictas que prácticamente no existe en la realidad. Se trata, por tanto, de un modelo teórico que se utiliza como referencia para el estudio de los mercados reales, debido a que su perfección lleva al mejor resultado social posible en el sistema económico capitalista.


Las condiciones que debe cumplir un mercado para que pueda considerarse perfectamente competitivo son:



  • Muchas pequeñas empresas operando en el mercado, sin capacidad para fijar el precio del bien, debido a lo insignificante de la producción de cada empresa respecto al total de la industria. El mercado, mediante la interacción de la oferta y la demanda, fija el precio: las empresas lo aceptan y sólo pueden decidir la cantidad que van a producir.
  • El bien que se intercambia es homogéneo, es decir, todas las empresas ofrecen un producto idéntico.
  • Existe información perfecta, que significa que todos los agentes que participan en el mercado, consumidores y empresas, conocen los precios vigentes de bienes y factores, así como las funciones de costes o tecnología utilizada en la producción.
  • No existen barreras de entrada ni de salida del mercado: cualquier empresa puede entrar en el sector o salir de él sin costes significativos (elevada inversión, dominio de una tecnología única, grandes economías de escala, etc.).

En esta estructura de mercado ninguna empresa tiene poder, entendido éste como capacidad para fijar el precio del bien o servicio. En este sentido, se dice que las empresas son precio-aceptantes, y la única decisión en sus manos es la relativa a la cantidad de producción que, dado el precio, les permite obtener el máximo beneficio.



La ausencia de poder de mercado implica que las empresas venden a un precio igual a su coste marginal, y a largo plazo no obtienen beneficios extraordinarios, sino un beneficio normal, equivalente a un salario medio del sector. 



A corto plazo las empresas competitivas pueden obtener un beneficio por encima del normal, pero la libertad de entrada permite que nuevas empresas entren en el mercado atraídas por ese beneficio, incrementando la oferta y presionando el precio a la baja hasta que se anula el beneficio extra a largo plazo. El proceso contrario se produce en caso de pérdidas a corto plazo, con salida de empresas y subida del precio hasta que se restaura el beneficio ordinario.


La homogeneidad del bien que se intercambia en este modelo de mercado, junto con la información perfecta que poseen los consumidores, hace que la publicidad no tenga sentido, favoreciendo la reducción de los costes de producción.
El cumplimiento de los requisitos de esta estructura de mercado no tiene lugar en la realidad económica, convirtiendo al modelo perfectamente competitivo en una estructura teórica que, como hemos dicho, alcanza la eficiencia social, en el sentido de que procura las mayores ganancias conjuntas para los participantes en el mercado, empresas y consumidores:
  • La intensa competencia entre las empresas favorece la eficiencia económica en la producción, ya que aquellas que no la logren obtendrán pérdidas y serán expulsadas del mercado. La situación de equilibrio a largo plazo coloca a cada empresa en el punto mínimo de su curva de coste medio, garantizando el menor coste y la mayor cantidad de producción posible. 
  • Los consumidores compran al menor precio posible y, a través de la demanda del mercado, señalan a las empresas lo que deben producir. En este sentido, se habla de la soberanía del consumidor en el mercado perfecto.
No obstante, el concepto de eficiencia social no está relacionado con el de justicia o equidad social. Desde el punto de vista de la teoría económica, una situación eficiente o de máximo bienestar social, puede darse aún cuando los recursos estén desigualmente repartidos, y unos pocos posean mucho y otros muchos no tengan nada o muy poco. Hay que recordar, a este respecto, que el sistema económico se basa en la propiedad privada de los factores de producción, y el resultado final depende de cómo se distribuya esa propiedad.

A pesar de que, en sentido estricto, no existen mercados de este tipo, hay algunos, como los de productos agrícolas o ganaderos, que se aproximan a esta estructura de mercado: cereales, frutas, hortalizas, leche, etc. También ciertos mercados a nivel local, como es el caso de las panaderías o los bares de un barrio o una pequeña localidad. Sin embargo, también en estos casos la tendencia es a hacia la diferenciación del producto, es decir, el alejamiento de la competencia.

domingo, 7 de febrero de 2021

TEMA 3.3 TRABAJO SOBRE TIPOS DE MERCADO

Para que un bien o servicios pueda ser intercambiado entre quienes lo producen (productores o vendedores) y quienes desean adquirirlo (consumidores o compradores) Es necesario que exista un mercado.
El mercado es el mecanismo por el que se producen los intercambios de bienes y servicios entre vendedores (oferta) y compradores (demanda) y por el que se fijan los precios del producto o servicios intercambiado.

La clasificaciòn màs habitual de los mercados se realiza en funciòn del nivel de competencia existente entre los participantes.

1.- Estructuras de mercado (1)
  - Los elementos condicionantes de los mercados
         -  Número de empresas del mercado
           -  La diferenciación de los bienes producidos.
        -  Existencia de barreras de entrada al mercado.
           -  Existencia de información perfecta
2.- Competencia perfecta    (2)

3.- Competencia imperfecta
  1. - Monopolio (3)
  2. - Oligopolio (4)
  3. - Mercado de competencia monopolística (5)
Puntos a tener en cuenta:


a) Introducción sobre los mercados
b) Características de ese mercado : nùmero de empresas, influencia sobre el precio, tipo de Producto, tipo de informaciòn, barreras de entrada.
c) Ejemplos de ese tipo de mercado
d) Vocabulario específico del tema (definición)
d)Opinión personal y análisis crítico del tipo de mercado que  estas investigando.

Al finalizar la exposición de los trabajos deberéis  realizar una visión subjetiva sobre la influencia y el control de estos tipos de mercado y sobre las medidas que deberían tomar.

viernes, 5 de febrero de 2021

TEMA 3.1 ELEMENTOS DE LA EMPRESA

Continuando con el estudio de la realidad empresarial, conviene delimitar cuáles son los elementos de la empresa, es decir, qué hay dentro de ella. A primera vista la pregunta es muy sencilla: en una empresa hay máquinas, mobiliario, ordenadores, se trabaja dentro de unas oficinas o en una fábrica… Todo eso es lo que se denomina capital físico. 
Pero también hay personas que trabajan en ella: los dueños y empresarios, los empleados, que llamamos capital humano. Si nos paramos a pensar, también son parte de la empresa aspectos como las marcas que utiliza, la experiencia y los conocimientos de los trabajadores o los clientes que le son fieles después de muchos años. Éstos son elementos intangibles. Por último, hay un elemento sin el cual sería impensable la actividad de la empresa: el dinero en sus distintas formas, lo que denominamos capital financiero. Por ello, podemos dividir los elementos de la empresa en cuatro grandes grupos:
– Capital físico. Está formado por los elementos más evidentes que se encuentran en una empresa, y se pueden observar a simple vista: terrenos, inmuebles, naves industriales, maquinaria, equipos informáticos, herramientas, mobiliario, etc. Todos ellos son imprescindibles para realizar su actividad, bien sea la fabricación de bienes o la prestación de servicios. Por ejemplo, un supermercado necesita estanterías, cajas registradoras y un local donde colocar los productos, aparte de muchas otras cosas como ordenadores para llevar la contabilidad, material de oficina, etc.
– Capital humano. Por muy importantes que sean los bienes que utiliza una empresa para producir, de nada sirven por sí solos. Es necesaria la presencia de personas que lleven a cabo la actividad productiva utilizando los medios que tienen a su disposición. Dentro del capital humano podemos distinguir a:
  • Los dueños o propietarios de la empresa.
  • Los directivos.
  • Los trabajadores.
– Elementos intangibles. Se trata de factores que son difíciles de observar pero que resultan cruciales para el éxito de la empresa. Se pueden dividir en dos categorías:
  • Capital intelectual. Es la formación previa de las personas que trabajan en la empresa, su experiencia acumulada y, en definitiva, todo aquello que atesoran en su cabeza y que les hace conseguir unos resultados que serían imposibles de alcanzar sin dichos conocimientos. En inglés se suele denominar a esto Know how, literalmente “saber hacer”.
Activos intangibles. integrado por la organización, la imagen y la cultura de la empresa.
La imagen es la forma como se percibe a la empresa desde su exterior y depende del nombre, la marca, el logotipo, su reputación y la de sus miembros, la comunicación de su actividad y sus valores. Prácticamente todas las empresas trabajan para mejorar su imagen porque así aumenta el valor de la empresa y la riqueza de sus dueños.  Por ejemplo, se dice que la marca Coca-cola tiene más valor que todas las instalaciones que tiene dicha empresa repartidas por el mundo.




 

 
La cultura de la empresa son sus valores, creencias y las formas con las que actúa. Depende de la personalidad de sus propietarios y gerentes, de su historia y evolución en el tiempo, del sector en el que se encuentra, de su posición en el mercado y de la capacidad de innovación.




– Capital financiero. La empresa necesita el dinero desde su nacimiento para comprar el capital físico que utilizará, y posteriormente recibirá ingresos de las ventas, deberá pagar a los trabajadores, a los proveedores de materias primas, etc. Este capital financiero no tiene por qué ser dinero en efectivo; es más, cada vez se usa menos esta modalidad, y se utilizan medios de pago como las transferencias bancarias, cheques, pagarés, letras de cambio, tarjetas de crédito, etc. Además de a los recursos propios, las empresas también suelen acudir a la financiación ajena (dinero que le prestan las entidades financieras).